Entradas

#StopBullying

Érase una vez una chica que soñaba con ser princesa. La chica soñaba con vestidos enormes, bailes llenos de gente y un príncipe que le invitase a bailar, le diera un beso mágico y se casase con ella.  Pero eran sueños.  Cuando se despertaba, la chica se vestía con unos vaqueros, cogía sus cosas y se iba a clase. Cuando llegaba, les daba un rápido vistazo a las chicas "populares": todas llevaban ropa preciosa y bien conjuntada. Ella, sin embargo, vaqueros y una sudadera con deportivas.  Cuando entraba en clase, se sentaba al final y observaba al resto. Nunca a la inversa, nadie la veía a ella. Pasaba las horas mirando por la ventana y observando a los demás. De ven en cuando dibujaba o soñaba despierta. Un día un chico se acercó a ella. Se hizo su amigo, llegó a ser su novio. La quería, o eso pensaba ella. Iban al parque. al cine, pasaban juntos todo el día... Hasta que ella, cautivada por sus acciones y palabras, le entregó su tesoro más preciado. Después, él...

Vivamos

¿Cuál es tu mayor fobia? En otro momento de mi vida, hubiera contestado que mi mayor fobia son las arañas, o la oscuridad. Puede que incluso llegara a contestar que mi mayor miedo era que me secuestraran. Ahora, pensándolo bien, mi mayor fobia es la muerte.  Me da miedo irme un día a dormir y no volver a despertarme. Sé que es algo que tarde o temprano pasará, pero me da mucho miedo. Sobre todo, temo la muerte porque no sabes cuando va a ser tu turno. No sabes si va a ser hoy, la semana que viene o dentro de cincuenta años. Es impredecible. Me provoca terror la idea de que en cualquier momento me pudo morir, sin tiempo de hacer todas las cosas que quiero, de decir todo lo que me queda por decir. Posiblemente con dieciséis años no debería de pensar así, pero sé que tengo razón. Además, me da miedo perder a la gente que quiero. Muchos días, me quedo pensando en qué puede estar pasando en ese preciso momento en los sitios en los que se encuentran las personas a las que quier...

Los Finales Felices son historias sin acabar.

Cuando era pequeña creía en los cuentos de hadas y  los príncipes azules. Bueno, y en los rosas, los verdes, los amarillos, etc. Siempre pensé que un día, iría caminando y me encontraría con Él. Con ese “príncipe encantador” que me salvara de la bruja y del dragón. Pero crecí. Y poco a poco, decepción tras decepción, me di cuenta de que los príncipes no son tan buenos. Ni siquiera existen. Normalmente son un hechicero malvado disfrazado. Dejé de creer en los príncipes, no existen. Pero no dejé de creer en los cuentos de hadas. Un cuento de hadas no requiere un príncipe para ser perfecto, tan solo necesita una princesa. De hecho, no entiendo por qué los llaman cuentos de hadas, si las hadas hacen más bien poco. A lo que iba. Un cuento, no tiene por qué ser igual que los de Disney, y acabar con un “…y vivieron felices y comieron perdices.” Y menos, si no te gustan las perdices. Cada uno debe escribir su propio cuento. Puedes querer al príncipe, al escudero o incluso al d...